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EL HILADO DEL ALGODÓN

El hilado del algodón es un proceso. Comienza con el desmontado, operación que consiste en separar la fibra de la semilla, luego de lo cual las fibras de algodón se sujetan al extremo de una vara delgada y lisa, llamada ulca, de donde son retiradas por la hiladora con su mano izquierda, con la cual distribuye las fibras para dar un diámetro determinado a la hebra. Con su mano derecha, en tanto, gira el huso para conferir la torsión necesaria al hilo, para luego, proceder a envolver sobre el mismo huso esa porción de hilo. Esta es una operación repetida de manera continuada durante las horas del día en que las mujeres indígenas se trasladan de un lugar a otro o cuando están libres de otras ocupaciones.


EL HILAR DE LANA

Es una operación que comienza con la tarea de retirar los abrojos e impurezas adheridas al material, para luego proceder al lavado del mismo, sea con lejía obtenida por la destilación de agua a través de ceniza de eucalipto o chilca, o con agua caliente y el zumo de hojas de penco azul; según el producto a elaborar se tiñe la lana en rama, generalmente con colorantes de origen químico o una vez seco el material se realiza el cardado, para paralelizar las fibras. Un nuevo cardado permite la formación de pequeños rollos de fibras paralelas, que alimentan al torno o puesto de hilar.


EL TEÑIDO

El teñido se limita a la fibra de lana, pues quienes trabajan con algodón lo hacen con los hilos crudos o con hilos industriales ya teñidos en las fábricas donde adquieren ese material.

Para el caso de la lana el único colorante natural empleado hasta la presente época es el nogal o tocte, del que se utiliza las ramas, hojas, corteza del árbol, aunque se prefiere la corteza que cubre el fruto, que contiene mayor cantidad de colorante, siempre que todavía esté verde.

El proceso de tinturado empieza con la retiración de la corteza del tocte y se reduce a pedazos pequeños, se coloca en un recipiente con agua fría, donde se introduce el material a teñir, se eleva la temperatura hasta la ebullición, así se mantiene el material por cinco minutos, para luego sacarlo y exponerlo al aire para que se oxide. Si no se ha conseguido el tono deseado se repite la operación cuantas veces sea necesario; una vez lograda la tonalidad requerida se saca el material del baño y se lava en agua fría. Con el sobrante del baño se repite la operación descrita, algunas veces, con lo cual se obtiene una gama completa de tonos que van del café muy oscuro del primer baño hasta un habano muy claro de los baños finales. El teñido con nogal se caracteriza por su elevada solidez a la luz y a agentes como el lavado y el frote.


URDIDORES Y TELARES

El tejido resulta de entrecruzar en forma ordenada dos series de hilos. La Urdimbre ( en sentido longitudinal ) y la trama ( en sentido transversal ). El telar está formado por un conjunto de mecanismos que permite enlazar convenientemente y de acuerdo a un orden previamente establecido, los hilos de urdimbre con las pasadas de trama. Se prepara la urdimbre en un urdidor, que consiste en una serie de estacas clavadas en el suelo o distribuidas en un bando de madera, para el caso del telar de cintura; de dos o cuatro aspas que giran sobre un eje, para el telar de pedales.

 

TELARES DE CINTURA

Son de dos tamaños, uno pequeño para tejer fajas y otro grande para tejer ponchos.

El telar para fajas se sujeta en un pilar de la casa por uno de los extremos de la urdimbre, mientras el otro está sujeto a la cintura del tejedor, quien ejerce la debida tensión que permite el cruzamiento de la trama entre las dos capas de hilos, los pares y los impares alternativamente.

El telar de cintura para tejer ponchos de mayores dimensiones que el de fajas, se sujeta por unos de sus extremos a una pieza de madera, fuertemente amarrada a dos soportes verticales enterrados en el suelo, para evitar que puedan moverse; el otro extremo de la urdimbre se sujeta a la cintura del tejedor por medio de un cinturón de cuero.

El Telar de Pedales mantiene tensado los hilos de la urdimbre por dos enjulios, uno posterior donde está devanada la urdimbre y otro delantero donde se enrolla la tela. Cada hilo pasa por el ojal central de la malla, cuyo conjunto forma los lisos, unidos a los pedales colocados en la parte inferior del telar. El batán suspendido como un péndulo, contiene un peine, que mantiene ordenados los hilos de la urdimbre y aprieta el hilo de trama a la tela ya hecha. El hilo de la trama, devanado en una canilla que va dentro de la lanzadera, por si mismo cuando el tejedor, al pisar los pedales, separa los hilos pares de los impares, formando una abertura llamada calada, por donde la arroja de un orillo a otro del tejido.

 

 

 

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